Lo están consiguiendo. No sé muy bien quiénes. Tal vez los de fuera o tal vez los de dentro; pero León se muere. La ciudad, apiñada en torno a su catedral, sobrevive como puede de los cuatro turistas que la visitan y poco más, porque no hemos sido capaces de conseguir otros medios de vida e, incluso fundamentando nuestro precario futuro en el turismo –como se ha dicho hace pocos días-, nos permitimos el lujo de cuestionar la posibilidad de enterrar o no los riquísimos yacimientos romanos, porque resulta que en nuestras inmensas llanuras no hay suficiente espacio para trazar vías de comunicación.
Y ahora celebramos la Feria de Abril; nosotros mismos, sin que nadie nos obligue. ¿Será porque nunca tuvimos costumbres festivas o formas de celebración? ¿Hemos olvidado nuestras ricas tradiciones o simplemente somos tan inanes y lerdos que preferimos copiar las ajenas?
Creo recordar que ya el año pasado, en algún lugar de las tierras llanas, se hicieron parodias de la fiesta sevillana. Cuando lo vi, me pareció un simple divertimento de gentes con poca imaginación. Pero resulta que este año también los montañeses lo están copiando y, dejando de lado sus riquísimas tradiciones, se suben al carro –carretas, creo, en este caso- de lo ajeno. Y aunque muchos luchemos a brazo partido por lo nuestro, algo debemos de estar haciendo mal para que esto ocurra y haya gentes a las que no les importa nada, o muy poco, la conservación y potenciación de la identidad leonesa.
De seguir así, no habrá duda: nos estaremos muriendo. Cuando un pueblo renuncia a sus recuerdos ancestrales para absorber influencias externas, es que ha sido derrotado; y en este caso sin enfrentamientos bélicos, en los que, a pesar de la derrota, queda la dignidad. Aquí, después de dejar perder nuestras costumbres, ideas y tradiciones, ni siquiera nos quedará eso.
Y ahora celebramos la Feria de Abril; nosotros mismos, sin que nadie nos obligue. ¿Será porque nunca tuvimos costumbres festivas o formas de celebración? ¿Hemos olvidado nuestras ricas tradiciones o simplemente somos tan inanes y lerdos que preferimos copiar las ajenas?
Creo recordar que ya el año pasado, en algún lugar de las tierras llanas, se hicieron parodias de la fiesta sevillana. Cuando lo vi, me pareció un simple divertimento de gentes con poca imaginación. Pero resulta que este año también los montañeses lo están copiando y, dejando de lado sus riquísimas tradiciones, se suben al carro –carretas, creo, en este caso- de lo ajeno. Y aunque muchos luchemos a brazo partido por lo nuestro, algo debemos de estar haciendo mal para que esto ocurra y haya gentes a las que no les importa nada, o muy poco, la conservación y potenciación de la identidad leonesa.
De seguir así, no habrá duda: nos estaremos muriendo. Cuando un pueblo renuncia a sus recuerdos ancestrales para absorber influencias externas, es que ha sido derrotado; y en este caso sin enfrentamientos bélicos, en los que, a pesar de la derrota, queda la dignidad. Aquí, después de dejar perder nuestras costumbres, ideas y tradiciones, ni siquiera nos quedará eso.