Los investigadores del Centro de Regulación Genómica de Barcelona han llegado a la conclusión de que la ingesta de anticonceptivos aumenta el riesgo de cáncer de mama en determinadas mujeres -que no en todas, se han apresurado a aclarar-. Y una, que es ignorante e ingenua, se pregunta: ¿Por qué debemos exponernos ninguna, existiendo los inocuos preservativos? Qué duda cabe de que son mucho más antiestéticos que la toma de una pastilla, la cual las mujeres –eso sería lo más conveniente- deben tragarse en su cuarto de baño, a solas si es posible, para no molestar, porque de todos es sabido que el varón es un ser débil y delicado, que no soporta impresiones fuertes. Por eso no debe cuestionarse que apenas existan anticonceptivos masculinos. Ante la fragilidad de los machos, los omnipotentes científicos –sacerdotes de esa nueva religión que es la ciencia moderna- se emplean a fondo para conseguir que las mujeres se preparen con anterioridad a su encuentro sexual, bien sea colocándose un diafragma o ingiriendo la susodicha píldora. Desde luego, nos ofrecen alternativas. También podemos acudir a una farmacia para adquirir la llamada “píldora del día después”, que, como su propio nombre indica, deberá ingerirse a la jornada siguiente de la cópula y, por supuesto, con el varón ya ausente. Y, si esto fuera poco, si somos melindrosas y no nos va eso de que nos alteren los niveles hormonales, por aquello de que “nunca se sabe”, que aducen las ignorantes, porque las modernas y progres ya lo creo que “saben” y están completamente seguras de que no son conejitos de indias –y no va con segundas- al servicio de los hombres y de los laboratorios... Pues eso, que si no queremos pastillas, siempre podemos acudir a que un paternalista y servicial varón –aunque también puede ser una mujer, lejana e indiferente, que simula que el asunto no va con ella- nos libre de la molesta consecuencia del encuentro sexual, en el que tan sencillo, inocuo y limpio habría sido emplear un preservativo.
Y las feministas piensan que hemos avanzado... Y las modernas y progres dirán que sí, que ahora tenemos el número de hijos que deseamos y cuando los deseamos.
Pues sí, es cierto. Pero ¿a costa de quién?
Y las feministas piensan que hemos avanzado... Y las modernas y progres dirán que sí, que ahora tenemos el número de hijos que deseamos y cuando los deseamos.
Pues sí, es cierto. Pero ¿a costa de quién?